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Imagina que tienes un problema por un contrato de compraventa o una sociedad mercantil. En lugar de ir con un Juez del Estado (que tiene miles de casos y procesos lentos), tú y la otra parte deciden de común acuerdo nombrar a un "tercero imparcial" para que resuelva el problema. Ese tercero se llama Árbitro.
Juicio Arbitral


¿Cómo funciona en el mundo real?
Para que exista un juicio arbitral, debe haber un "pacto":
La Cláusula Arbitral: Casi siempre está escrita en el contrato original. Dice algo como: "En caso de pleito, no iremos a los juzgados, iremos a arbitraje".
El Compromiso: Si no estaba en el contrato, las partes pueden acordarlo después de que surge el problema.
Las reglas del juego
A diferencia de un juicio normal donde las reglas las pone estrictamente la ley, en el arbitraje las partes pueden elegir:
El lugar: Por ejemplo, que se lleve a cabo en la Cámara de Comercio de Guadalajara.
El idioma: Muy útil en negocios internacionales.
El tiempo: Los plazos suelen ser mucho más cortos que en el Poder Judicial.
El Costo: El arbitraje no es gratuito. Hay que pagar los honorarios del árbitro y de la institución que lo organiza (como el Centro de Arbitraje de México o cámaras locales). Es una inversión para ahorrar tiempo.
La Ejecución: Si el perdedor no quiere cumplir el Laudo, ahí sí vamos con un Juez de carrera para que lo obligue a pagar, usando la fuerza pública si es necesario. El Juez no revisa el caso de nuevo, solo ordena que se cumpla lo que el Árbitro decidió.
Libertad: Es la máxima expresión de la libertad en los negocios: "Nosotros elegimos quién y cómo nos juzga".






